Sillas colgantes

La silla colgante (también llamada hamaca asiento, sillón colgante o columpio colgante) ha evolucionado en las últimas décadas a una variante de asiento muy popular. En la silla colgante suelen estar los pies en el suelo. Como en un columpio se puede controlar el balanceo personalmente.

El origen de la silla colgante

El origen de la silla colgante no está documentado históricamente. Posiblemente la desarrollaron los inmigrantes europeos que se querían relajar tanto sentados como tumbados. Se basaron en la idea de un mueble colgante que ya conocían de la hamaca para inspirarse.

La alternativa a la hamaca que ocupa poco espacio

Para colgar una silla colgante se necesita únicamente un punto de sujeción que se puede encontrar en el techo o en una viga. Una silla colgante no necesita más espacio que un sillón convencional e integra ligereza en el ambiente del hogar. Si no se necesita se puede descolgar y recogerse en pocos segundos.

Sentarse o tumbarse

Aunque en un principio se haya concebido la silla colgante sobre todo para relajarse sentado, hay actualmente sillas colgantes más grandes, como por ejemplo la „Lounger“, en las que también se puede tumbarse.

Sujeción

Para la colocación de una silla colgante se necesita una altura para colgar de 200-220 cm dependiendo del modelo. Si la sujeción se encuentra en un punto más alto se puede alargar la silla colgante con una cuerda.

 

Para un confort adicional en su silla colgante es adecuado el uso de un muelle. A través del muelle los movimientos se interceptan y se transforman en suaves balanceos.