La historia de la hamaca

La hamaca caracteriza la sensación de vida relajada de Latinoamérica como apenas otro objeto lo hace como alguno que otro haya podido conocerlo en el Caribe, Brasil o México.

En el noreste de Brasil, los países del Caribe y en general en las zonas del trópico de Latinoamérica es impensable la vida sin hamaca. Lo que casi nadie sabe es que Colón no sólo fue el que descubrióAmérica sino también la hamaca. Él trajo las hamacas de sus grandes Viajes del Descubrimiento a Europa, dónde gozó de mucha popularidad especialmente en los viajes de ultramar de la época colonial. Hoy en día es la hamaca un utensilio muy apreciado por niños, parejas, familias, viajeros y terapeutas. Su objetivo principal es para proporcionar relajación y bienestar, pero además hay diversas razones prácticas para la hamaca; ahorra espacio y se coloca fácilmente ya que puede ser colgada y descolgada en cuestión de segundos.

El origen de la hamaca

Como muestra esta hamaca en miniatura de oro puro que se encuentra en el Museo del Oro de Bogotá, el origen de la hamaca yace en los indios de América central y del sur. Los nativos sabían desde un principio lo que tenían cuando la designaban como «la cuna de los dioses». Las primeras hamacas se elaboraban con la corteza del árbol de Hamack, por este motivo se le atribuye a la palabra «hamaca» ese origen etimológico.

La hamaca en los viajes por el mar

Colón descubrió la hamaca en las Bahamas, donde el 17 de octubre de 1492, sólo cinco días después de su llegada, hizo constar sorprendido en sus anotaciones que «las gentes dormían en redes entre los árboles». Él trajo la hamaca consigo a Europa, donde en adelante fue utilizada y muy valorada sobre todo por los marineros. En lugar de tener que dormir en el suelo húmedo, duro, lleno de suciedad y plagado de bichos, podían tumbarse los marineros relajados en las hamacas y adormecerse por el balanceo del barco.